
Al delfín rosado del Amazonas la gente lo llama, simplemente, bufeo colorado y
así lo distinguen de sus otros hermanos que son de color gris. La leyenda de que
el bufeo, como ser o duende “encantado” que es, puede transformarse en un hombre
“gringo” al que le gustan las mujeres jóvenes y bas. Así, con esa apariencia,
suele presentarse a la fiesta en la que participa la chica elegida. Como viajero
de paso, baila y enamora a la muchacha, invita a beber a todos los participantes
y así se gana la simpatía general. Pero él no come ni menos bebe licor, porque
si se emborracha, se rompería el encantamiento y se descubriría quién
es.
Cuando la muchacha ya es la enamorada del bufeo, él la colma de
regalos y atenciones. La visita siempre por las noches y se marcha antes del
amanecer. Así poco tiempo, la mujer enamorada empieza a mostrar una conducta
extraña, porque quiere permanecer todo el tiempo junto al río y si ésta
situación no es notada a tiempo por sus familiares y no la mandan a curar a un
buen chaman, puede terminar desapareciendo, ya que en su deseo de estar siempre
junto a su gringo “bufeo” enamorado, terminará arrojándose al río para no salir
jamás.
Es una boa gigantesca y solitaria, que vive en tierras pantanosas de selva
adentro. Llega un tiempo de su vida, quizá milenaria, en que se incrementa su
peso, es tal que ya no puede reptar, entonces busca un lugar para vivir
permanentemente. Entonces libra, con su poderosa cola, un espacio lo
suficientemente amplio, allí pone su cabeza y espera. El gran poder de atracción
que tiene le permite halar a sus víctimas hacia esa especie de chacra que forma
delante de su cabeza.
Entonces, cualquier animal u hombre que, por
ignorancia o descuido, pase por su delante ve solamente su cabeza. Pero ya será
muy tarde. Porque habrá caído en el campo imantado de la Sachamama, atraído
hacia su poderosa mandíbula, para luego ser triturado y tragado. Satisfecha su
hambre, se pondrá a dormir por una larga temporada.
Otros mitos cuentan
que es la encarnación del espíritu de los rios de la amazonia.
Es el espíritu de los muertos, que regresan del otro mundo a cumplir alguna
penitencia o el alma de los que van a morir y están recogiendo sus pasos antes
de abandonar la tierra. Estas almas en pena, son entes etéreos que se anuncian a
los vivos con un silbido lúgubre muy característico, con la resonancia de sus
pisadas o con ruidos de las cosas o muebles que tocan causando temor y espanto a
los que escuchan. Algunas veces los tunchis se materializan bajo la forma de
espectros o fantasmas de blancas vestiduras, que se desplazan a baja altura sin
tocar el suelo.